1ª. Fase de aparición del conflicto. Es, sin duda, el momento más difícil de definir y concretar para el acosado.
2ª. Fase de instauración de “mobbing”, en la que comienzan las conductas violentas o de hostigamiento, la víctima comienza a sentir dichas agresiones.
3. Fase de intervención de la dirección. Aparece aquí la figura del “chivo expiatorio”, lo que sucede en este estadio es que, al intervenir los superiores de la organización, el caso de “mobbing” aparece como “caso de la víctima” y no del acosador y ello debido al proceso anterior de estigmatización de la víctima.
4. Fase de solicitud de ayuda especializada externa y diagnóstico incorrecto.
Suele acudirse en busca de ayuda cuando es tarde. Además, “la víctima del acoso suele recibir de su médico de empresa, de cabecera, o del propio servicio de salud mental, una serie de diagnósticos erróneos o sólo parcialmente correctos, que incrementan su confusión y sufrimiento al hacerle sentir responsable de su propio acoso psicológico, victimatizándola.
5. Fase de salida o exclusión de la organización. Las personas que deciden continuar en su puesto de trabajo y afrontar los ataques, comienzan a caer en bajas sucesivas que se van incrementado a través del tiempo, con la “probabilidad de ser despedidas por una baja productividad o por sus reiteradas ausencias del trabajo”.